Soy esclavo de mi mismo.
He creado una cárcel, imposible de burlar.
Me siento en el mismo lugar, me levanto a la misma hora, visito los mismos lugares y rara vez no como lo mismo. Y no es nada simple cambiar eso, pues en pequeños detalles lo noto: no puedo bañarme en agua fría. Estoy amaestrado.
Temo reaccionar, como si hacerlo me dañara potencialmente. Temo desarmar a mi oponente por miedo a caer en el intento, cuando realmente, quien debe temer es quién algo tiene que esconder, esté sentado en sillón de madera o de paja.
Temo por lo que puedo ser capaz de hacer. Yo mismo me rebajo para sentirme más seguro. Me rebajo - quizá- para sentirme aceptado, porque temo rebelarme contra mis propios límites.
Como descubrir que hay algo más allá y que nadie más que tú se da cuenta. Como descubrir América sin haberte levantado de la cama.
“Me siento al borde de la verdad
No a la que siempre vi
Y suena tan tonto
Quisiera olvidar mis palabras.
Y pánico da, que no me atrevo.”
Hoy, me dije: dejaré de temer.
… y tengo más miedo que nunca.
enfermin! creo que el hecho que te preguntes el porque de las cosas es la razón de tu miedo! no se derre las respuestas no son lo que tienes planeado y eso te va a joder y tienes miedo justamente de eso!
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