Es importante saber qué es importante. Innegablemente, es una tarea de tiempo completo, por lo cual –por medio de éste desesperado medio- facilitaré nuestro exhaustivo trabajo.
¿Cuál es el sentido de vivir? No es una pregunta complicada para quién se ha puesto a pensar en ello. Sencillamente es ser feliz. Sin embargo, llama la atención ver la tremenda confusión que éste fin, le ha ocasionado al hombre, pues, termina pensando que ser feliz es: tener dinero, una linda casa en una linda urbanización, una bella(o) esposa(o), un auto de lujo, un trabajo estable y bien remunerado, un perro, una piscina, una empleada o quizá dos, un curriculum lleno de logros, entre otros laxos pre-requisitos para “ser feliz”.
Consecuentemente, ésta confusión ha acarreado el desarrollo de una mentalidad crecientemente utilitarista - valgo en tanto soy útil- , en la que uno vale por su aporte a la sociedad, al grupo, al gremio, a sus “amigos”, e incluso a su familia.
Consecuentemente, ésta confusión ha acarreado el desarrollo de una mentalidad crecientemente utilitarista - valgo en tanto soy útil- , en la que uno vale por su aporte a la sociedad, al grupo, al gremio, a sus “amigos”, e incluso a su familia.
Desde la escuela nos van motivando a estudiar una carrera profesional, proponiéndonos los beneficios “útiles” de éstos, y protegiéndonos de tomar una decisión equivocada como por ejemplo, seguir artes, o peor aún, tomarnos un tiempo antes de decidir. Rememoremos con frases como: “¿Qué va a ser de tu vida?”, “Estas contra el tiempo”, “Los artistas se mueren de hambre en este país”, “Me rompo el lomo, para que tu tengas una oportunidad”, “estas desperdiciando tu vida”, etc. ¿Y qué hacemos al respecto? Muchos, estudian derecho porque les gusta leer, o porque no les gustaban las matemáticas en el colegio, otros estudian ciencias por las razones contrarias, y actualmente, muchos estudian ingenieras por la promesa de un buen sueldo. Fatalmente, hoy nuestra felicidad ha quedado condicionada a nuestro éxito profesional.
¿Y si no ingreso a la Universidad? ¿O no me interesaba ninguna de las carreras que mi ciudad me ofrece estudiar? Pues, en la escuela, veía que quienes no sabían qué estudiar estaban desesperados, sus familias preocupadas, y sus profesores decepcionados. Finalmente, sin convicción alguna, escogían cualquier carrera, que si la culminaban, sería mediocremente.
¿Y si no ingreso a la Universidad? ¿O no me interesaba ninguna de las carreras que mi ciudad me ofrece estudiar? Pues, en la escuela, veía que quienes no sabían qué estudiar estaban desesperados, sus familias preocupadas, y sus profesores decepcionados. Finalmente, sin convicción alguna, escogían cualquier carrera, que si la culminaban, sería mediocremente.
Pienso que el mundo está de cabeza. En los pasillos de las universidades vemos alumnos estresados y decepcionados de sí mismos… ¿por un examen desaprobado?, vemos a quienes colocan su valoración entera… ¿en sus calificaciones? De la mano con esto, también vemos grupos excluyentes, vemos como la lealtad se va diluyendo, la confianza se va perdiendo, y comienza una competencia de todos contra todos en la que cada uno vela por… ¿ su futuro? Yendo más allá, en ámbitos que preocupan aun más, vemos familias fracturadas por la monotonía, la intransigencia, la indolencia, el estrés, sin embargo, importa más conservar… ¿el trabajo? – Mi familia se está destruyendo a sí misma, pero me preocupa más la idea de quedar desempleado-.
Para el hombre de hoy es más importante tener una profesión antes que cumplir sus sueños, mantener un empleo antes que proteger a su familia, tener dinero antes que conservar su dignidad, vestirse bien antes que conocerse a sí mismo.
Impresiona cuan enceguecido puede llegar a estar el hombre para pensar que es más importante ser moderno, que ser feliz.