lunes, 22 de noviembre de 2010

De un cuerdo a otro loco.

Soy esclavo de mi mismo.

He creado una cárcel, imposible de burlar.

Me siento en el mismo lugar, me levanto a la misma hora, visito los mismos lugares y rara vez no como lo mismo. Y no es nada simple cambiar eso, pues en pequeños detalles lo noto: no puedo bañarme en agua fría. Estoy amaestrado.

Temo reaccionar, como si hacerlo me dañara potencialmente. Temo desarmar a mi oponente por miedo a caer en el intento, cuando realmente, quien debe temer es quién algo tiene que esconder, esté sentado en sillón de madera o de paja.

Temo por lo que puedo ser capaz de hacer. Yo mismo me rebajo para sentirme más seguro. Me rebajo - quizá- para sentirme aceptado, porque temo rebelarme contra mis propios límites.

Como descubrir que hay algo más allá y que nadie más que tú se da cuenta. Como descubrir América sin haberte levantado de la cama.

“Me siento al borde de la verdad
No a la que siempre vi
Y suena tan tonto
Quisiera olvidar mis palabras.
Y pánico da, que no me atrevo.”



Hoy, me dije: dejaré de temer.


… y tengo más miedo que nunca.







1 comentario:

  1. enfermin! creo que el hecho que te preguntes el porque de las cosas es la razón de tu miedo! no se derre las respuestas no son lo que tienes planeado y eso te va a joder y tienes miedo justamente de eso!

    ResponderEliminar